Los que nunca habéis sido fumadores no lo entenderéis. Los que alguna vez en vuestra vida habéis tenido este vicio/hábito, suscribiréis todo lo que a continuación quiero explicar.
He estado siguiendo los consejos de un icoach para establecer un plan para dejar de fumar. Llevo dos meses recibiendo a diario mails sobre los perjuicios del tabaco y los beneficios de no fumar. He realizado encuestas de motivación, de grado de adicción física y psicológica.
Bien, el resultado es:
Motivación para dejar de fumar: media/alta.
Dependencia física de la nicotina: baja.
Dependencia psicológica del tabaco: ALTA.
Siempre digo que el primer día que me dio por fumar un cigarro estaba mejor yéndome a donde estáis pensando. Fue mi primer gran error. La tontería de la inmadurez. Fui de las últimas en empezar a fumar de mi grupo de amigos en el que los fumadores ganamos por mayoría aplastante. Empecé con 18. Primero sólo cuando salía por la noche y después ya acompañando a los cafés de la tarde, de la mañana en la biblioteca y demás asuntos sociales. Más tarde ya instauré el hábito en mí y no necesité compañía para echar unas caladas.
Luego llega la etapa de negación de la dependencia: "yo controlo, fumo porque quiero y puedo dejarlo cuando quiera". Pero cuando haces el primer intento en serio de dejarlo, ves que no es así.
Dejarlo es "fácil". De hecho, ya lo dejé un montón de veces. Lo difícil es no recaer. Pero muy, muy difícil. Algún ex-fumador que conozco, después de llevar un montón de años sin fumar, me reconoce que en determinadas ocasiones siente apetencia por el tabaco y tiene que realizar por enésima vez un ejercicio de autocontrol para no estropear el trabajo realizado durante años.
Sería muy feliz si pudiera controlar el hecho de fumar sólo cuando tengo evento festivo. Pero no puedo. Así que tengo que plantearme el dejarlo del todo. Muy difícil. Los fumadores estamos totalmente condicionados, asociamos determinados momentos con el tabaco y la única manera de salir airosa al principio será cambiando mis rutinas cotidianas. Intentaré evitar los momentos cigarrillo.
Es una dura lucha entre el raciocinio y los instintos, todo dentro del mismo cerebro. Por consejo de mi icoach, he realizado un balance de motivación en el que escribo los pros y los contras del hecho de fumar o no hacerlo. Se podría resumir en mi caso en los siguiente:
Fumar No
- Perjudicial para la salud (factor de riesgo para múltiples enfermedades circulatorias, cardiacas, respiratorias, cáncer; produce mal aliento; envejece la piel; amarillea los dientes; y un largo etcétera).
- Gasto económico (a cuatro euros la cajetilla y subiendo, cada cual que eche sus cuentas).
- Condicionamiento (estar papando frío en las terrazas por no poder fumar dentro de los bares).
- Mal olor en la ropa.
Fumar Sí
- Porque me gusta
¿Pues os podéis creer, que sólo el hecho de que me guste equilibra la balanza de los contras? Así funcionan las adicciones.
Lo que más me llamó la atención de los consejos que fui recibiendo es que el tabaco no relaja. La sensación de calma que podemos sentir cuando fumamos tiene dos causas, interrumpir el síndrome de abstinencia (si llevamos un rato sin echar un cigarro) o en algún caso, el hecho de hacer un paréntesis en nuestra actividad para dedicarnos unos minutos a nosotros mismos (cosa que deberíamos hacer sin necesidad de llevarnos un cigarrillo a la boca). Pero que sepáis, fumadores del mundo, que la nicotina es estimulante del sistema nervioso central.
Empezaré el reto esperando conseguirlo y no autoengañarme. Si lo consiguiera sería genial, tendría una sensación de autocontrol sobre mí misma que seguramente me aportaría infinita satisfacción. No quiero pensar en la posibilidad de no conseguirlo porque sería darme la primera excusa. Dicen que el truco es pensar en ir proponiéndose plazos cortos de tiempo, por ejemplo un día. Una vez que pases ese día, intentarlo con el siguiente y pensar en los logros alcanzados hasta el momento para no decaer. No conviene plantearse el no fumar nunca más porque ese pensamiento genera ansiedad y es limitante. Como véis, la lección la tengo bien aprendida, sólo me falta llevarlo a la práctica.
Os mantendré informados. El simple hecho comunicaros mis intenciones ya genera una responsabilidad en mí.
