El despertador empezó a sonar a las 8:05. Fue en ese preciso momento cuando caí en la cuenta de que estaba soñando y me pareció que sólo hubieran pasado cinco minutos desde que me durmiera.
No me gustó despertarme porque mi sueño era bonito, me apetecía protestar como cuando me despertaba mi madre para ir al cole: "¡5 minutos más!".
Al instante, sólo recordaba un barullo de imágenes, pero la sensación latente era buena. Empecé el día de buen humor y cuando llevaba media hora funcionando apenas recordaba nada, aunque me quedó para acompañarme el resto del día ese regusto de dulzura.
Como buena Piscis (sí, ya lo sé, el horóscopo es una paparrucha sin ninguna base científica, pero me viene al pelo literario), siempre fui soñadora de ojos abiertos. La diferencia entre las ensoñaciones que se tienen despierta es que la mente viaja libre, pero una parte de ti siempre se queda anclada al suelo recordándote que estás despierta. Cuando se tienen sueños durmiendo, no hay sujección, las vivencias son reales hasta que te despiertas y por ello más intensas. El subconsciente te teletransporta a otra realidad paralela y surrealista en la que se mezclan las personas con situaciones y lugares que de ninguna otra manera podrían coincidir.
Por eso, intentaré acostarme hoy y todos los días posibles, con pensamientos positivos para que mi subconsciente siga elaborando historias felices y me aleje de las pesadillas feroces.
No me gustó despertarme porque mi sueño era bonito, me apetecía protestar como cuando me despertaba mi madre para ir al cole: "¡5 minutos más!".
Al instante, sólo recordaba un barullo de imágenes, pero la sensación latente era buena. Empecé el día de buen humor y cuando llevaba media hora funcionando apenas recordaba nada, aunque me quedó para acompañarme el resto del día ese regusto de dulzura.
Como buena Piscis (sí, ya lo sé, el horóscopo es una paparrucha sin ninguna base científica, pero me viene al pelo literario), siempre fui soñadora de ojos abiertos. La diferencia entre las ensoñaciones que se tienen despierta es que la mente viaja libre, pero una parte de ti siempre se queda anclada al suelo recordándote que estás despierta. Cuando se tienen sueños durmiendo, no hay sujección, las vivencias son reales hasta que te despiertas y por ello más intensas. El subconsciente te teletransporta a otra realidad paralela y surrealista en la que se mezclan las personas con situaciones y lugares que de ninguna otra manera podrían coincidir.
Por eso, intentaré acostarme hoy y todos los días posibles, con pensamientos positivos para que mi subconsciente siga elaborando historias felices y me aleje de las pesadillas feroces.
(La persistencia de la memoria. Dalí.)
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
(La vida es sueño. Calderón de La Barca)

No hay comentarios:
Publicar un comentario