miércoles, 27 de junio de 2012

El opio del pueblo

Me imagino que las personas que desdeñan a los aficionados al fútbol por celebrar el pase a la final con la que está cayendo, no distraerán su mente con entretenimientos ligeros, comedias, cómics ni música.
Seguro que pasan las 24 horas del día pensando en todas las desgracias económicas que nos rodean.
Deben de ser superhéroes capaces de soportar meses/años de pesimismo y malas noticias sin distraer la cabeza hacia temas triviales.
No sé si de mayor quiero ser como ellos o si tal vez me despiertan ternura por pertenecer a una desgraciada élite incapaz de abstraerse y proteger su salud mental.
Porque, creo que no hará falta explicar que el gusto por el fútbol no está reñido con el descontento político-económico. ¿O tal vez sí?
Pues eso, buenas noches para los futboleros. A mí, esta alegría tras la tensión, me acaba de sentar de la hostia. Mañana, vuelta a la realidad.
Y a los seres superiores que critican a las masas que vemos el fútbol, les deseo un auténtico oxímoron de feliz angustia onírica con Rajoy, Merkel, el medicamentazo y toda la mierda que nos bombardea a casi todas las horas de todos los días desde hace bastante.
No os relajéis, no vaya a ser que os distraigáis en sueños y se os escape una sonrisa.

jueves, 7 de junio de 2012

Adios al bigotín

Las desgracia a veces se ceba con determinadas personas. Hay gente que parece haber venido a este mundo para sufrir, y a las que el destino decide golpear una y otra vez. Cuando esto ocurre, lo normal es venirse abajo, abatirse y cuando el cúmulo de desdichas es grande, hundirse. Pero hay individuos que son capaces de luchar contra la adversidad y sobreponerse, sirviendo de ejemplo al resto de los mortales, por lo general más débiles.
No me suele gustar unirme a las simpatías espontáneas y multitudinarias que se despiertan cuando un personaje público fallece. Desgraciadamente, muchas veces tendemos a hacernos "fans" de determinados artistas sólo cuando han muerto. A pesar de que reconociéramos su talento en vida, decidimos pararnos a contemplar su obra una vez que su autor abandona este mundanal ruido. Pasa siempre. El caso más evidente que yo viví a mi alrededor fue el de Michael Jackson, de repente, un montón de gente se acordó de escuchar sus discos, cuando antes nunca se había parado a hacerlo.
Pero para mí, el caso de hoy es diferente, porque mi homenajeado, Manuel Preciado, ya despertaba una enorme simpatía en mí. Por su carisma, por su cercanía, por su normalidad, virtudes poco habituales en el teatro del deporte rey.
Me da mucha pena porque era un luchador. Porque lo fácil sería haber abandonado tras las adversidades. Enviudó con 45 años quedando con dos hijos. Dos años mas tarde, uno de ellos con 15 años, falleció por un accidente de moto. Y el año pasado, su padre murió atropellado en presencia de su hermano. Hoy, la encapuchada de la guadaña, se lo ha decidido llevar a los 54 años de edad. Por lo menos ha tenido la "decencia" de hacerlo de manera rápida.
"La vida me ha golpeado fuerte. Podría haberme hecho vulnerable y acabar pegándome un tiro, o podría mirar al cielo y crecer. Prefiero la segunda opción". Ésta era su filosofía. Que le sirva de bastón al hijo superviviente, del cual nadie parece acordarse y quien debe de estar viviendo hoy una auténtica pesadilla. Mucha fuerza. Mucho ánimo.
Al final seguirás creciendo, Manolo. Porque has conseguido unificar a una región (y dos aficiones enfrentadas) llorando tu pérdida. Porque una persona sigue viva mientras la gente se acuerde de ella y a ti te recordarán unas cuantas generaciones. Y no será por el efecto mitómano de la muerte. Será porque lo sembraste.