Nos hicieron creer que el “gran amor”, sólo sucede una vez,
generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor
no es accionado, ni llega en un momento determinado.
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros
es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido
cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros,
que nadie en nuestra vida merece
cargar en las espaldas
la responsabilidad de completar lo que nos falta.
Las personas crecen a través de la gente.
Si estamos en buena compañía es más agradable.
Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno":
dos personas pensando igual,
actuando igual...
que era eso lo que funcionaba!
No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación.
Que sólo siendo individuos con personalidad propia
podremos tener una relación saludable.
Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio
y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos.
Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.
Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz,
la misma para todos, y los que escapan de ella
están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas fórmulas
son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes,
y que podemos intentar otras alternativas.
Ah, tampoco nos dijeron que nadie
nos iba a decir todo esto: cada uno lo va a tener que descubrir solito.
Y entonces,
cuando estés “enamorado de ti mismo"
podrás ser feliz y te enamorarás de alguien.
Vivimos en un mundo
donde nos escondemos para hacer el amor
aunque la violencia se practica a plena luz del día.
John Lennon (1940-1980).
Descubrí este texto la semana pasada en una cadena de Facebook. No lo conocía y me parece una genialidad, liberador, especialmente, la parte que os destaco en negrita. Porque sí, porque es verdad, crecemos a través de la gente, de las personas que nos vamos cruzando en el camino. La vida es un continuo aprendizaje, ya sea a través de experiencias positivas, absorbiendo ideales, razonamientos y sensaciones; o a través de experiencias negativas, que nos hacen escarmentar para futuras situaciones similares o nos enseñan a sobrellevar de la mejor manera posible los palos que a veces nos da la vida.
Por otro lado, me siento identificada con este texto porque me parece imprescindible para cualquier relación interpersonal, ya sea familiar, de pareja o de amistad, que cada una de las partes implicadas mantengan su independencia individual para funcionar mejor. Una relación que funciona así, es sana y estará libre de reproches, sentimientos de anulación y resentimientos. No pasa nada si en un momento determinado, uno de los dos necesita hacer algo individualmente, se trata de ser una pareja, o sea, dos personas, no un ente bicéfalo digno de cualquier mitología.
¿O acaso alguien es capaz de dudar del amor de John hacia Yoko?
generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor
no es accionado, ni llega en un momento determinado.
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros
es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido
cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros,
que nadie en nuestra vida merece
cargar en las espaldas
la responsabilidad de completar lo que nos falta.
Las personas crecen a través de la gente.
Si estamos en buena compañía es más agradable.
Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno":
dos personas pensando igual,
actuando igual...
que era eso lo que funcionaba!
No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación.
Que sólo siendo individuos con personalidad propia
podremos tener una relación saludable.
Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio
y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos.
Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.
Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz,
la misma para todos, y los que escapan de ella
están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas fórmulas
son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes,
y que podemos intentar otras alternativas.
Ah, tampoco nos dijeron que nadie
nos iba a decir todo esto: cada uno lo va a tener que descubrir solito.
Y entonces,
cuando estés “enamorado de ti mismo"
podrás ser feliz y te enamorarás de alguien.
Vivimos en un mundo
donde nos escondemos para hacer el amor
aunque la violencia se practica a plena luz del día.
John Lennon (1940-1980).
Descubrí este texto la semana pasada en una cadena de Facebook. No lo conocía y me parece una genialidad, liberador, especialmente, la parte que os destaco en negrita. Porque sí, porque es verdad, crecemos a través de la gente, de las personas que nos vamos cruzando en el camino. La vida es un continuo aprendizaje, ya sea a través de experiencias positivas, absorbiendo ideales, razonamientos y sensaciones; o a través de experiencias negativas, que nos hacen escarmentar para futuras situaciones similares o nos enseñan a sobrellevar de la mejor manera posible los palos que a veces nos da la vida.
Por otro lado, me siento identificada con este texto porque me parece imprescindible para cualquier relación interpersonal, ya sea familiar, de pareja o de amistad, que cada una de las partes implicadas mantengan su independencia individual para funcionar mejor. Una relación que funciona así, es sana y estará libre de reproches, sentimientos de anulación y resentimientos. No pasa nada si en un momento determinado, uno de los dos necesita hacer algo individualmente, se trata de ser una pareja, o sea, dos personas, no un ente bicéfalo digno de cualquier mitología.
¿O acaso alguien es capaz de dudar del amor de John hacia Yoko?