martes, 14 de agosto de 2012

Luz interior

Mi abuela tiene Alzheimer. Desde hace un montón de años. Además, tiene varios problemas más relacionados con la edad (89 años). Tiene también una rodilla tiesa, tiene una fijación y no la puede doblar, de esto igual hace unos veinte años. Desde entonces camina con muletas.

Tiene tal fuerza que se sigue levantando sola de sentada, sube y baja el escalón del baño y come ella sola. A pesar del Alzheimer, a pesar del deterioro.

Tiene dolores, provocados por la inmovilidad, pasa muchas horas sentada en su butaca de la cocina. Nunca tuvo buen esqueleto, siempre padeció de artrosis, desde que yo tengo recuerdos por lo menos.

A veces se enfurruña y alguna otra vez se disgusta, pero es muy raro que esté triste por un rato largo . A lo mejor se enfada por cualquier pensamiento en bucle que su cabeza enferma inventa, pero de repente mira unas flores que le acabas de llevar (y que hay que procurar que tenga a la vista), y se llena de luz. Las disfruta, se pone contenta, las mira con ternura y cariño. Y son solo unas flores. Le puede pasar también con una muñeca, con el pajarín o con un beso. En esos momentos es totalmente feliz. Y a los que la queremos, cuando la vemos sonreir así, nos llena de buenos sentimientos.

Yo de mayor, quiero ser solo la mitad de valiente y fuerte que "la Maru".