miércoles, 6 de febrero de 2013

Carta sin despedida

Hoy toca otra perlina, ya que estamos en el mes de los enamorados, os quiero enseñar este poema de Ángel González, que me parece la declaración de amor, más hermosa, sincera y real que se puede hacer. No es que sea muy aficionada a la poesía, pero me gusta de vez en cuando hacer alguna lectura suelta, sobre todo si encuentro emoción como en este caso.

Carta sin despedia. Ángel González.

A veces,
mi egoísmo
me llena de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme daño
a mí mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante,
aborrecible, como yo
corrompido y sin
remedio,
mi querido
hermano y parigual
en la desgracia.
A veces -o mejor dicho:
casi nunca-,
te odio tanto que te veo
distinta.
Ni en corazón ni en alma
te pareces
a la que amaba sólo
hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia,
y es más bello
-quizá por imposible
y por lejano-.
Pero el odio también me
modifica
a mí mismo,
y cuando quiero darme
cuenta
soy otro
que no odia, que ama
a esa desconocida cuyo
nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que tú,
el cabello largo.
Cuando sonríes,
yo te reconozco,
identifico tu perfil
primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como
sigues
siendo,
como serás ya siempre,
mientras te ame.

En 2009, Joaquín Sabina dedica a Ángel González (Oviedo, 1925-2008), esta canción titulada "Menos dos alas":