Hoy os pongo el manifiesto del optimismo escrito por Don Eduard Punset. Lo podéis leer pinchando en el siguiente enlace:
http://www.eduardpunset.es/14815/general/nos-sobran-razones-para-pensar-en-un-futuro-mejor.
En estos tiempos que nos está tocando vivir, se respira actualmente un aire de pesimismo generalizado. Tenemos motivos de sobra para pensar que la solución es difícil, pero no podemos tirar la toalla. Y menos los jóvenes.
Emilio Duró, en una de sus conferencias, se pregunta por qué hay alguna gente que encuentra aparcamiento casi siempre con una facilidad pasmosa y otra que parece que nunca tuviera suerte. Bien, no es exactamente así, se trata del grado de optimismo o pesimismo con que cada persona percibe sus vivencias. Una persona optimista, lo primero, guarda en su memoria principalmente las veces que lo encontró rápido, no almacena las veces que tuvo que estar dando vueltas mucho tiempo, con lo cual se considera afortunado. Además, como es optimista y no pierde la esperanza, tiene la paciencia de dar más vueltas buscando sitio sin desesperarse.
En cambio un pesimista, ya va pensando que no va a encontrar sitio, lo más fácil estadísticamente hablando es que no lo vaya a encontrar a la primera ni a la puerta del sitio al que se dirija, por lo cual cuando esto ocurre, se frustra y refuerza su pensamiento negativo diciendo "¿Ves? si ya lo sabía yo, tendré que ir a meterlo al parking" y cesa en su empeño. En su memoria quedará impresa la sensación de fracaso que retroalimentará su percepción de que todo le sale mal.
La gente optimista es mucho más luchadora que la pesimista; un optimista emprende proyectos nuevos porque tiene el convencimiento de que le van a salir bien y un pesimista no suele intentar nada que se salga de la norma porque piensa que con lo desgraciado que es y la mala suerte que tiene, no le va a funcionar. Esto sigue reforzando mucho más sus sensaciones, porque el optimista como no ve nada imposible, prueba y a veces consigue triunfar. Un pesimista no conseguirá grandes logros porque básicamente ni siquiera intentará alcanzarlos.
Sabemos que la vida es dura y que ahora no estamos todo lo bien que deberíamos, pero no perdamos la esperanza, si no intentamos mejorar, no lo conseguiremos. La (buena) suerte se busca y se gana.
http://www.eduardpunset.es/14815/general/nos-sobran-razones-para-pensar-en-un-futuro-mejor.
En estos tiempos que nos está tocando vivir, se respira actualmente un aire de pesimismo generalizado. Tenemos motivos de sobra para pensar que la solución es difícil, pero no podemos tirar la toalla. Y menos los jóvenes.
Emilio Duró, en una de sus conferencias, se pregunta por qué hay alguna gente que encuentra aparcamiento casi siempre con una facilidad pasmosa y otra que parece que nunca tuviera suerte. Bien, no es exactamente así, se trata del grado de optimismo o pesimismo con que cada persona percibe sus vivencias. Una persona optimista, lo primero, guarda en su memoria principalmente las veces que lo encontró rápido, no almacena las veces que tuvo que estar dando vueltas mucho tiempo, con lo cual se considera afortunado. Además, como es optimista y no pierde la esperanza, tiene la paciencia de dar más vueltas buscando sitio sin desesperarse.
En cambio un pesimista, ya va pensando que no va a encontrar sitio, lo más fácil estadísticamente hablando es que no lo vaya a encontrar a la primera ni a la puerta del sitio al que se dirija, por lo cual cuando esto ocurre, se frustra y refuerza su pensamiento negativo diciendo "¿Ves? si ya lo sabía yo, tendré que ir a meterlo al parking" y cesa en su empeño. En su memoria quedará impresa la sensación de fracaso que retroalimentará su percepción de que todo le sale mal.
La gente optimista es mucho más luchadora que la pesimista; un optimista emprende proyectos nuevos porque tiene el convencimiento de que le van a salir bien y un pesimista no suele intentar nada que se salga de la norma porque piensa que con lo desgraciado que es y la mala suerte que tiene, no le va a funcionar. Esto sigue reforzando mucho más sus sensaciones, porque el optimista como no ve nada imposible, prueba y a veces consigue triunfar. Un pesimista no conseguirá grandes logros porque básicamente ni siquiera intentará alcanzarlos.
Sabemos que la vida es dura y que ahora no estamos todo lo bien que deberíamos, pero no perdamos la esperanza, si no intentamos mejorar, no lo conseguiremos. La (buena) suerte se busca y se gana.
Tu entrada me ha hecho recordar una gran frase del señor Jacinto Benavente, que dijo: "Todos creen que tener talento es cuestión de suerte, nadie piensa que la suerte pueda ser cuestión de talento".
ResponderEliminarAqui "suerte" y "optimismo" o "pesimismo" se cruzan con una tercera variable a considerar. Está claro que la visión de cada uno de su propia suerte es el mayor de los condicionantes que retroalimenta su perspectiva, pero tampoco podemos caer en la comodidad y pensar que la suerte o el azar van a ser los que definan nuestras posibilidades. Aunque muy posiblemente, y para volver a cerrar el círculo, tales posibilidades se vean incrementadas o menguadas por nuestra visión optimista o pesimista de las mismas.
Muy cierto lo que dices y gracias por comentar! :)
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