lunes, 9 de enero de 2012

Con tacto

Hay personas que tienen dificultad para expresar sus emociones. Normalmente esto se suele acompañar de cierta incapacidad para el contacto físico (a veces exceptuando a su pareja y familia, y otras veces incluyendo hasta al entorno más cercano).

Está demostrado que esta incapacidad puede aportar infelicidad, aunque yo más bien diría que es una manera de renunciar a muchos pequeños instantes de felicidad. Existe documentación que relaciona problemas cognitivos y emocionales de la vida adulta con ausencia de afecto físico en la niñez. Se dice incluso que si un bebé no recibe contacto físico podría enfermar aún teniendo sus necesidades básicas de alimentación, higiene y descanso perfectamente cubiertas.

Así que hoy, sin extenderme mucho, sólo quiero hacer una apología al contacto físico: besemos, abracemos, entrelacemos las manos, choquemos las cinco, rodeemos con el brazo un hombro amigo, acariciemos. Y todo esto liberándonos de tapujos sexuales dignos de la edad de la revolución hormonal.
Hagámoslo porque sí, para demostrar cercanía, porque es agradable y aporta bienestar y sensación de seguridad. Deberemos de respetar a la gente que se sienta incómoda con ello para no atosigarles, es una elección personal.

No nos reservemos sólo para las ocasiones sociales como los saludos o las despedidas. Es gratis y no se gasta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario