Mi abuela tiene Alzheimer. Desde hace un montón de años. Además, tiene varios problemas más relacionados con la edad (89 años). Tiene también una rodilla tiesa, tiene una fijación y no la puede doblar, de esto igual hace unos veinte años. Desde entonces camina con muletas.
Tiene tal fuerza que se sigue levantando sola de sentada, sube y baja el escalón del baño y come ella sola. A pesar del Alzheimer, a pesar del deterioro.
Tiene dolores, provocados por la inmovilidad, pasa muchas horas sentada en su butaca de la cocina. Nunca tuvo buen esqueleto, siempre padeció de artrosis, desde que yo tengo recuerdos por lo menos.
A veces se enfurruña y alguna otra vez se disgusta, pero es muy raro que esté triste por un rato largo . A lo mejor se enfada por cualquier pensamiento en bucle que su cabeza enferma inventa, pero de repente mira unas flores que le acabas de llevar (y que hay que procurar que tenga a la vista), y se llena de luz. Las disfruta, se pone contenta, las mira con ternura y cariño. Y son solo unas flores. Le puede pasar también con una muñeca, con el pajarín o con un beso. En esos momentos es totalmente feliz. Y a los que la queremos, cuando la vemos sonreir así, nos llena de buenos sentimientos.
Yo de mayor, quiero ser solo la mitad de valiente y fuerte que "la Maru".
martes, 14 de agosto de 2012
miércoles, 11 de julio de 2012
Santa Bárbara
Me había prometido hacer huelga de información para proteger mi salud emocional. Me había prometido no prestar mucha atención a los telediarios y periódicos. No quería que la ola de pesimismo me comiera la moral. Quería desligarme un poco del momento mitin que parece inevitable en todas las conversaciones ahora. Me encontraba cansada de guerrear. Pero hoy desayunando, los mineros, nuestros mineros, me hicieron llorar de emoción y me harán llorar probablemente mientras escribo estas líneas.
No quiero hacer ningún juicio, no quiero entrar a valorar quienes son los culpables de la situación de la minería en España y principalmente en la Patria Querida. Sospecho que no se han aprovechado los recursos, a todos nos da la impresión de que los fondos mineros no se han utilizado de la manera más conveniente. Pero da igual. Ahora mismo, a mí no me importa. Que la minería es mucho menos dura ahora que antes; que hay otros trabajos que son muy duros también y no tienen esos "privilegios" que tienen los mineros; que el carbón es una fuente de energía destinada a morir (se supone que también el petróleo); que en otro sitios se extrae más barato que aquí; que lo que queráis, que sí, podéis decirme un montón de argumentos. Se puede politizar el asunto. Según a quién escuches te dará su versión de cómo tenían que ser las cosas y de cómo están siendo. Pero a mí, después de ver la entrada de la Marcha Negra en Madrid, esos trasfondos me importan muy poco.
Pienso en los mineros, de manera individual, en sus familias, en su entorno, en los padres mineros ya jubilados, en los niños de los mineros, en los que enfermaron de silicosis, en los que perdieron a algún amigo en la mina. Pienso en que tenían unas ayudas concedidas y por que sí, como hacen todas las cosas estos gobiernos que nos desgobiernan últimamente, se las han reducido. Otros colectivos hacen huelgas, se manifiestan, hacen lo que tienen que hacer, pero no despiertan tanta emoción (para bien o para mal). Los mineros son mucho más rudos en sus formas, probablemente muchos os habéis visto afectados cuando queríais desplazaros a vuestro trabajo. Habréis pensado "que protesten lo que quieran, pero que no me quiten el derecho a acudir a mi trabajo". El minero no tiene absolutamente nada contra los trabajadores (¡cómo lo va a tener si es uno más!), pero tiene que protestar y lo va a hacer hasta el final, porque es valiente, porque no quiere que toda la lucha de su padre, de su abuelo, se esfume como si no hubiese nunca existido. Es una cuestión de honorabilidad.
Tienen carisma, hoy decían en la radio que sus protestas, a nivel de estudios sociológicos, se consideraban un baremo de importancia para medir el descontento de la población. Protestan por ellos, por sus compañeros, y en general, están transmitiendo un sentir hacia el gobierno. Su descontento y su lucha también pertenece a los parados, a los funcionarios, a los estudiantes, a los obreros de la construcción, a los ganaderos, a los agricultores, a los tranportistas, a los médicos, a los profesores, a los autónomos, a todos en general. Porque ya lo dice su himno, "traigo la camisa roja, de sangre de un compañero".
No quiero hacer ningún juicio, no quiero entrar a valorar quienes son los culpables de la situación de la minería en España y principalmente en la Patria Querida. Sospecho que no se han aprovechado los recursos, a todos nos da la impresión de que los fondos mineros no se han utilizado de la manera más conveniente. Pero da igual. Ahora mismo, a mí no me importa. Que la minería es mucho menos dura ahora que antes; que hay otros trabajos que son muy duros también y no tienen esos "privilegios" que tienen los mineros; que el carbón es una fuente de energía destinada a morir (se supone que también el petróleo); que en otro sitios se extrae más barato que aquí; que lo que queráis, que sí, podéis decirme un montón de argumentos. Se puede politizar el asunto. Según a quién escuches te dará su versión de cómo tenían que ser las cosas y de cómo están siendo. Pero a mí, después de ver la entrada de la Marcha Negra en Madrid, esos trasfondos me importan muy poco.
Pienso en los mineros, de manera individual, en sus familias, en su entorno, en los padres mineros ya jubilados, en los niños de los mineros, en los que enfermaron de silicosis, en los que perdieron a algún amigo en la mina. Pienso en que tenían unas ayudas concedidas y por que sí, como hacen todas las cosas estos gobiernos que nos desgobiernan últimamente, se las han reducido. Otros colectivos hacen huelgas, se manifiestan, hacen lo que tienen que hacer, pero no despiertan tanta emoción (para bien o para mal). Los mineros son mucho más rudos en sus formas, probablemente muchos os habéis visto afectados cuando queríais desplazaros a vuestro trabajo. Habréis pensado "que protesten lo que quieran, pero que no me quiten el derecho a acudir a mi trabajo". El minero no tiene absolutamente nada contra los trabajadores (¡cómo lo va a tener si es uno más!), pero tiene que protestar y lo va a hacer hasta el final, porque es valiente, porque no quiere que toda la lucha de su padre, de su abuelo, se esfume como si no hubiese nunca existido. Es una cuestión de honorabilidad.
Tienen carisma, hoy decían en la radio que sus protestas, a nivel de estudios sociológicos, se consideraban un baremo de importancia para medir el descontento de la población. Protestan por ellos, por sus compañeros, y en general, están transmitiendo un sentir hacia el gobierno. Su descontento y su lucha también pertenece a los parados, a los funcionarios, a los estudiantes, a los obreros de la construcción, a los ganaderos, a los agricultores, a los tranportistas, a los médicos, a los profesores, a los autónomos, a todos en general. Porque ya lo dice su himno, "traigo la camisa roja, de sangre de un compañero".
¡Que IVA España!
Subida de IVA.
Dice Montoro que si todos los españoles lo pagásemos, no haría falta subirlo. ¿Y quién se debe de preocupar de que todos los españoles lo paguemos? Y digo yo, después del éxito de a amnistía fiscal (que es de lo más obsceno que se ha hecho últimamente y mira que está muy disputado conseguir el top en obscenidad en estos tiempos), ¿por qué no dejan los gobiernos de sangrar a los que pagan sus impuestos?. El que pagaba el IVA lo seguirá pagando (o no) y el que no lo pagaba, con esta subida, pues cómo te lo podría explicar señor Montoro... no hay más ciego que el que no quiere ver. Ni medidas más simplonas y menos efectivas que asfixiar a los que ya cumplen.
Fdo: de buena mañana.
Dice Montoro que si todos los españoles lo pagásemos, no haría falta subirlo. ¿Y quién se debe de preocupar de que todos los españoles lo paguemos? Y digo yo, después del éxito de a amnistía fiscal (que es de lo más obsceno que se ha hecho últimamente y mira que está muy disputado conseguir el top en obscenidad en estos tiempos), ¿por qué no dejan los gobiernos de sangrar a los que pagan sus impuestos?. El que pagaba el IVA lo seguirá pagando (o no) y el que no lo pagaba, con esta subida, pues cómo te lo podría explicar señor Montoro... no hay más ciego que el que no quiere ver. Ni medidas más simplonas y menos efectivas que asfixiar a los que ya cumplen.
Fdo: de buena mañana.
miércoles, 27 de junio de 2012
El opio del pueblo
Me imagino que las personas que desdeñan a los aficionados al fútbol por celebrar el pase a la final con la que está cayendo, no distraerán su mente con entretenimientos ligeros, comedias, cómics ni música.
Seguro que pasan las 24 horas del día pensando en todas las desgracias económicas que nos rodean.
Deben de ser superhéroes capaces de soportar meses/años de pesimismo y malas noticias sin distraer la cabeza hacia temas triviales.
No sé si de mayor quiero ser como ellos o si tal vez me despiertan ternura por pertenecer a una desgraciada élite incapaz de abstraerse y proteger su salud mental.
Porque, creo que no hará falta explicar que el gusto por el fútbol no está reñido con el descontento político-económico. ¿O tal vez sí?
Pues eso, buenas noches para los futboleros. A mí, esta alegría tras la tensión, me acaba de sentar de la hostia. Mañana, vuelta a la realidad.
Y a los seres superiores que critican a las masas que vemos el fútbol, les deseo un auténtico oxímoron de feliz angustia onírica con Rajoy, Merkel, el medicamentazo y toda la mierda que nos bombardea a casi todas las horas de todos los días desde hace bastante.
No os relajéis, no vaya a ser que os distraigáis en sueños y se os escape una sonrisa.
Seguro que pasan las 24 horas del día pensando en todas las desgracias económicas que nos rodean.
Deben de ser superhéroes capaces de soportar meses/años de pesimismo y malas noticias sin distraer la cabeza hacia temas triviales.
No sé si de mayor quiero ser como ellos o si tal vez me despiertan ternura por pertenecer a una desgraciada élite incapaz de abstraerse y proteger su salud mental.
Porque, creo que no hará falta explicar que el gusto por el fútbol no está reñido con el descontento político-económico. ¿O tal vez sí?
Pues eso, buenas noches para los futboleros. A mí, esta alegría tras la tensión, me acaba de sentar de la hostia. Mañana, vuelta a la realidad.
Y a los seres superiores que critican a las masas que vemos el fútbol, les deseo un auténtico oxímoron de feliz angustia onírica con Rajoy, Merkel, el medicamentazo y toda la mierda que nos bombardea a casi todas las horas de todos los días desde hace bastante.
No os relajéis, no vaya a ser que os distraigáis en sueños y se os escape una sonrisa.
jueves, 7 de junio de 2012
Adios al bigotín
Las desgracia a veces se ceba con determinadas personas. Hay gente que parece haber venido a este mundo para sufrir, y a las que el destino decide golpear una y otra vez. Cuando esto ocurre, lo normal es venirse abajo, abatirse y cuando el cúmulo de desdichas es grande, hundirse. Pero hay individuos que son capaces de luchar contra la adversidad y sobreponerse, sirviendo de ejemplo al resto de los mortales, por lo general más débiles.
No me suele gustar unirme a las simpatías espontáneas y multitudinarias que se despiertan cuando un personaje público fallece. Desgraciadamente, muchas veces tendemos a hacernos "fans" de determinados artistas sólo cuando han muerto. A pesar de que reconociéramos su talento en vida, decidimos pararnos a contemplar su obra una vez que su autor abandona este mundanal ruido. Pasa siempre. El caso más evidente que yo viví a mi alrededor fue el de Michael Jackson, de repente, un montón de gente se acordó de escuchar sus discos, cuando antes nunca se había parado a hacerlo.
Pero para mí, el caso de hoy es diferente, porque mi homenajeado, Manuel Preciado, ya despertaba una enorme simpatía en mí. Por su carisma, por su cercanía, por su normalidad, virtudes poco habituales en el teatro del deporte rey.
Me da mucha pena porque era un luchador. Porque lo fácil sería haber abandonado tras las adversidades. Enviudó con 45 años quedando con dos hijos. Dos años mas tarde, uno de ellos con 15 años, falleció por un accidente de moto. Y el año pasado, su padre murió atropellado en presencia de su hermano. Hoy, la encapuchada de la guadaña, se lo ha decidido llevar a los 54 años de edad. Por lo menos ha tenido la "decencia" de hacerlo de manera rápida.
"La vida me ha golpeado fuerte. Podría haberme hecho vulnerable y acabar pegándome un tiro, o podría mirar al cielo y crecer. Prefiero la segunda opción". Ésta era su filosofía. Que le sirva de bastón al hijo superviviente, del cual nadie parece acordarse y quien debe de estar viviendo hoy una auténtica pesadilla. Mucha fuerza. Mucho ánimo.
Al final seguirás creciendo, Manolo. Porque has conseguido unificar a una región (y dos aficiones enfrentadas) llorando tu pérdida. Porque una persona sigue viva mientras la gente se acuerde de ella y a ti te recordarán unas cuantas generaciones. Y no será por el efecto mitómano de la muerte. Será porque lo sembraste.
No me suele gustar unirme a las simpatías espontáneas y multitudinarias que se despiertan cuando un personaje público fallece. Desgraciadamente, muchas veces tendemos a hacernos "fans" de determinados artistas sólo cuando han muerto. A pesar de que reconociéramos su talento en vida, decidimos pararnos a contemplar su obra una vez que su autor abandona este mundanal ruido. Pasa siempre. El caso más evidente que yo viví a mi alrededor fue el de Michael Jackson, de repente, un montón de gente se acordó de escuchar sus discos, cuando antes nunca se había parado a hacerlo.
Pero para mí, el caso de hoy es diferente, porque mi homenajeado, Manuel Preciado, ya despertaba una enorme simpatía en mí. Por su carisma, por su cercanía, por su normalidad, virtudes poco habituales en el teatro del deporte rey.
Me da mucha pena porque era un luchador. Porque lo fácil sería haber abandonado tras las adversidades. Enviudó con 45 años quedando con dos hijos. Dos años mas tarde, uno de ellos con 15 años, falleció por un accidente de moto. Y el año pasado, su padre murió atropellado en presencia de su hermano. Hoy, la encapuchada de la guadaña, se lo ha decidido llevar a los 54 años de edad. Por lo menos ha tenido la "decencia" de hacerlo de manera rápida.
"La vida me ha golpeado fuerte. Podría haberme hecho vulnerable y acabar pegándome un tiro, o podría mirar al cielo y crecer. Prefiero la segunda opción". Ésta era su filosofía. Que le sirva de bastón al hijo superviviente, del cual nadie parece acordarse y quien debe de estar viviendo hoy una auténtica pesadilla. Mucha fuerza. Mucho ánimo.
Al final seguirás creciendo, Manolo. Porque has conseguido unificar a una región (y dos aficiones enfrentadas) llorando tu pérdida. Porque una persona sigue viva mientras la gente se acuerde de ella y a ti te recordarán unas cuantas generaciones. Y no será por el efecto mitómano de la muerte. Será porque lo sembraste.
martes, 24 de abril de 2012
Pataleo espontáneo
No encuentro palabras para expresar toda la irritación que siento hacia la clase política actual, de este país y de otros vecinos. Estamos ante una crisis de valores en la que todo-vale-si-a-mí-me-va-bien. Somos cada vez más egoístas y menos solidarios cuando más necesitamos lo contrario. Hace falta más ética y más sostenibilidad, más desarrollo y menos recortar, más ayudar a los que peor lo están pasando y más responsabilidad y compromiso individual. Fomentemos la igualdad de oportunidades, dejemos de crear diferencias entre clases.
Cuando veo una propuesta, una persona o una empresa innovadora, sólo entonces aparece mi mejor mitad, la que sonríe, la que es optimista y cree en soluciones. Otras veces, simplemente me irrito con sensación de impotencia.
"Feliz" martes. Después de patalear me siento mejor.
Cuando veo una propuesta, una persona o una empresa innovadora, sólo entonces aparece mi mejor mitad, la que sonríe, la que es optimista y cree en soluciones. Otras veces, simplemente me irrito con sensación de impotencia.
"Feliz" martes. Después de patalear me siento mejor.
domingo, 11 de marzo de 2012
Siempre nos quedará París...
... O como una vivencia común puede crear vínculos duraderos.
El otro día revisioné Casablanca, y me encantó. Como siempre. Aunque sea muy tópico y típico decir esto. Por su estética. Por Humphrey. Por su música. Por su calidad. Por su historia. Y especialmente, por su diálogo final.
"Siempre tendremos París. Lo habíamos perdido y anoche lo recuperamos". Y esto es suficiente.
Ayer estuve de cena y postcena con unos amigos, después de ponernos al día tras tiempo sin vernos, pasó lo de siempre, empezamos a recordar un montón de anécdotas de un año que compartimos y que todos guardamos como especial. Fue el momento de mayores risas de la noche. Eso siempre quedará, es nuestro, de los que lo vivimos y de nadie más.
Todos guardamos recuerdos especiales, son como tesoros que almacenamos en los cajones de nuestra memoria. Y nos gusta sacarlos para contemplarlos, para revivirlos. Son una sola joya, pero se puede guardar en muchos cajones distintos a la vez, en tantos como personas hayan estado presentes en su elaboración.
A pesar de la distancia o del tiempo, hay momentos en la vida que permanecen con nosotros y que son los que solidifican y hacen robusta una amistad. Aunque ésta pueda enfriarse en determinados momentos por diferentes causas, estos recuerdos velan por su perpetuidad, son como un bálsamo ante la enfermedad.
Los problemas de tres pequeños seres no importan nada en este loco mundo. Por eso necesitamos estar bien rodeados de personas a las que sí les importe lo que te pasa y por las que tú veles para intentar contribuir a su bienestar.
El otro día revisioné Casablanca, y me encantó. Como siempre. Aunque sea muy tópico y típico decir esto. Por su estética. Por Humphrey. Por su música. Por su calidad. Por su historia. Y especialmente, por su diálogo final.
"Siempre tendremos París. Lo habíamos perdido y anoche lo recuperamos". Y esto es suficiente.
Ayer estuve de cena y postcena con unos amigos, después de ponernos al día tras tiempo sin vernos, pasó lo de siempre, empezamos a recordar un montón de anécdotas de un año que compartimos y que todos guardamos como especial. Fue el momento de mayores risas de la noche. Eso siempre quedará, es nuestro, de los que lo vivimos y de nadie más.
Todos guardamos recuerdos especiales, son como tesoros que almacenamos en los cajones de nuestra memoria. Y nos gusta sacarlos para contemplarlos, para revivirlos. Son una sola joya, pero se puede guardar en muchos cajones distintos a la vez, en tantos como personas hayan estado presentes en su elaboración.
A pesar de la distancia o del tiempo, hay momentos en la vida que permanecen con nosotros y que son los que solidifican y hacen robusta una amistad. Aunque ésta pueda enfriarse en determinados momentos por diferentes causas, estos recuerdos velan por su perpetuidad, son como un bálsamo ante la enfermedad.
Los problemas de tres pequeños seres no importan nada en este loco mundo. Por eso necesitamos estar bien rodeados de personas a las que sí les importe lo que te pasa y por las que tú veles para intentar contribuir a su bienestar.
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