Hace mucho que no escribo, los que sois más cercanos sabéis que me gusta. Es como si se me hubiera acabado la creatividad, o quizás como si toda la emotividad necesaria (al menos en mi caso) para escribir, estuviera totalmente derramada en el nuevo miembro de mi recién estrenada familia. Sí, yo creo que es eso. Más bien estoy segura. Qué curiosa metamorfosis, igual que la oruga se convierte en mariposa, con la llegada de P, nuestra pareja transformada en Familia también se coloreó. La palabra Familia es cálida por naturaleza y merece ser escrita en mayúscula, como los nombres propios o divinos.
Llevo días pensando que hace años que no despido el año como Dios, o no sé quién, manda. Quiero intentarlo. A ver lo que sale...
A ver cómo os digo que este año con solo un hecho importante, puede que sea el más trascendental de los que he vivido. A ver cómo os digo que aunque siempre me he considerado feliz, este año lo soy todavía más. Por momentos, hasta límites insospechados. A ver cómo os digo, que ando cansada como en pocas ocasiones y que me importa más bien poco, o más bien NADA. A ver si puedo explicar sin caer en ñoñerías que siento que ahora todo tiene sentido. Es difícil, más bien diría que ahora mismo, para mí, es LO IMPOSIBLE. Pido perdón por tanta azúcar, de verdad que no era mi intención.
Como no quiero explotar ni explorar demasiado el mundo de los tópicos, creo que debo de terminar aquí.
Ha sido un escrito breve. Es lo que hay. Espero que me disculpéis, que un poco me entendáis y que una caxigalina lo disfrutéis.
Vamos a por el 2015. FELIZ NOCHE A TODOS. Gracias por ser como sois, por estar donde tenéis que estar en todas y cada una de las ocasiones y por dejarme compartir con vosotros tantos momentos buenos y malos. Ley de vida. Hasta la mejor buena estrella tiene días reviraos. Que el "medio lleno" siga mandando.
Un abrazo festivo y mi mejor sonrisa.
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