lunes, 3 de junio de 2013

Una noche

Se despertó sobresaltada, estaba teniendo una pesadilla. Soñaba que contraía una enfermedad muy grave y en su sueño había habido hospitales, pruebas, médicos y malas noticias. Todavía podía oír sus agitados latidos cuando empezó a tranquilizarse, mientras escuchaba a oscuras la respiración regular del que plácidamente, siempre duerme a su lado.
Más relajada, pero despejada por el desagradable sueño, comenzó a pensar como le ocurría muchas veces, en quiénes estarían a su lado si algo así le pasase. La familia y el dormilón de al lado, por supuesto, de eso no cabía duda alguna. Los amigos... Empezó a pasar lista, "estos creo que sí, estos otros probablemente no, los de este otro grupo sí, sí y sí". ¿Qué les diría? ¿Tendría asuntos pendientes? Es decir, ese tipo de cosas que a veces no dices porque realmente no proceden, pero que en momentos así, puede que cobraran otro sentido. Se imaginaba despidiéndose de unos y de otros, intentando disimular su sufrimiento con los que sabía que eran más débiles y aliviándose con los que siempre habían sido sus pilares. Nunca se sabe cómo se reaccionaría si algo así pasase, pero no podía evitar imaginarlo.
Después de un rato enroscada en sus pensamientos, llegó a la conclusión de que realmente la gente que ella querría de verdad que estuviese, lo estaría llegado el momento. Y de repente, la placentera calma feliz del que se siente querido, la invadió. Y con una sonrisa en la boca, el sueño la volvió a conquistar.


Lola Mento, Mayo de 2013



martes, 28 de mayo de 2013

Las luces y las sombras

No sé si a vosotros os pasa, pero a mí, hay personas que me sacan "lo negro" y personas que, cuando las tengo cerca, me hacen resplandecer.
Es más común el concepto de personas "tóxicas" emocionalmente hablando, en cambio, los luminosos de carácter están menos explorados.
Sí que es verdad que aún habiendo unos patrones comunes para ambos tipos de personalidades, existe también una vertiente subjetiva, según afinidades. A mí me puede "cargar" una persona que a otro individuo le irradie armonía, simplemente por cuestión de vínculos en cuanto a principios o aficiones.
El caso es que por lógica, por disfrutar de la vida, que sólo es una, debemos de aprender a gestionar a los seres oscuros para que no nos contaminen y de igual manera, deberemos de aprender a disfrutar de los luminosos.
Éstos últimos, son más fácilmente identificables, no se necesita mucho tiempo para darte cuenta de que una persona es luminosa. Suelen ser seres risueños, escuchadores, de apariencia tranquila, que irradian una sensación de delicada protección hacia quienes los rodean.
Este tipo de gente, me hace querer ser mejor persona y saca lo mejor de mí, por eso velaré siempre por mantenerlos cerca. Y es más, intentaré introducir en mi propia historia a todo aquel "gusiluz" que tenga la suerte de tropezarme.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Explicación de la crisis financiera española. Síntesis del origen y la evolución. (Parte I)

A los españoles nos encanta lo gratis. Y que lo que NO es gratis, nos salga gratis. Fin.

Insignificancia

A veces, me pongo a reflexionar y me siento como un anciana analizando la vida que llevo, la que llevan los demás, la gente que me rodea. A veces pienso en nuestra parte más instintiva, la que nos recuerda que somos una especie animal y que esto es el nexo que nos relaciona con los demás seres del planeta.

En esos momentos pienso que somos insignificantes, que un montón de veces en el transcurrir de nuestro día a día, nos llenamos de ego, nos sentimos importantísimos y en realidad no lo somos. A todos, a absolutamente todos, nos iguala una cosa, la muerte. Y llegada la hora final, a no ser que hayas conseguido un logro reconocido a nivel mundial, si eres una persona corriente, rica o pobre, trabajadora o vaga, alegre o triste, desapareces.

¿Tendría sentido la inmortalidad? no lo creo, no deberíamos de inflarnos tanto como para no querer ceder nuestro sitio a generaciones venideras que acaben de estropear o arreglar nuestra obra. Si fuésemos inmortales, probablemente habría mucha gente que renunciaría a tener descendencia, porque tener hijos, es una manera de alargar nuestra sombra en este mundo. Es instintivo. Es animal. Nosotros nos vamos, pero queda algo nuestro. Eso debe de ayudar llegado el momento.

Somos insignificantes, como cuando te vas caminando hasta la base del Picu Urriellu y esas gigantes paredes de piedra que te rodean, te lo recuerdan. Y somos pasajeros, no como las montañas que permanecen, impasibles espectadoras.

Con humildad, habrá que intentar hacer lo posible por vivir con intensidad y alegría la mayor cantidad de vida, pero recordando que el mundo seguirá aunque faltemos y que tenemos la responsabilidad de intentar dejar algo mejor o por lo menos, no peor, que el escenario que nos encontramos.


                                                              Picu Urriellu. 15/08/12.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Carta sin despedida

Hoy toca otra perlina, ya que estamos en el mes de los enamorados, os quiero enseñar este poema de Ángel González, que me parece la declaración de amor, más hermosa, sincera y real que se puede hacer. No es que sea muy aficionada a la poesía, pero me gusta de vez en cuando hacer alguna lectura suelta, sobre todo si encuentro emoción como en este caso.

Carta sin despedia. Ángel González.

A veces,
mi egoísmo
me llena de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme daño
a mí mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante,
aborrecible, como yo
corrompido y sin
remedio,
mi querido
hermano y parigual
en la desgracia.
A veces -o mejor dicho:
casi nunca-,
te odio tanto que te veo
distinta.
Ni en corazón ni en alma
te pareces
a la que amaba sólo
hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia,
y es más bello
-quizá por imposible
y por lejano-.
Pero el odio también me
modifica
a mí mismo,
y cuando quiero darme
cuenta
soy otro
que no odia, que ama
a esa desconocida cuyo
nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que tú,
el cabello largo.
Cuando sonríes,
yo te reconozco,
identifico tu perfil
primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como
sigues
siendo,
como serás ya siempre,
mientras te ame.

En 2009, Joaquín Sabina dedica a Ángel González (Oviedo, 1925-2008), esta canción titulada "Menos dos alas":




jueves, 24 de enero de 2013

De cortos

Esta semana he estado viendo algún que otro corto y me quiero quedar con dos que me recomendaron con mucho acierto.

Validation de Kurt Kuenne (2007), es un premiadísimo corto sobre un hombre, Hugh Newman (T. J. Thyne, conocido por su papel en la serie Bones), que adora ver sonreir a la gente. Nos hace reflexionar sobre el poder de la sonrisa, sobre el efecto que genera tanto en nosotros mismos, como en las personas que la reciben... amor a primera risa.



El Circo de las Mariposas (Joshua Weigel, 2009), es la otra perlina. También cosechó infinitud de premios en diferentes festivales. Hilado a través de la metamorfosis de las mariposas, habla de superación, de romper la barrera del miedo y saltar al vacío para encontrarse con el yo que vale, arriesga y gana. Nada de autocompasión. Will (Nick Vujicic), aprenderá igual que sus compañeros de circo a creer en sus posibilidades de la mano de Mr. Méndez (Eduardo Verástegui) que le enseña que mientras mayor es la lucha, más glorioso es el triunfo. 



Espero que podáis sacar media hora de vuestras ajetreadas vidas para disfrutar tanto como yo lo he hecho con estas dos joyas.

martes, 8 de enero de 2013

En-tiendas

Estas navidades me propuse comprar todos los regalos en el comercio pequeño... ¡y lo he conseguido! Me siento muy orgullosa de mí misma, aunque sé que puedo mejorar porque sigo comprando en grandes superficies o franquicias, quiero llegar a limitarlo a lo imprescindible (pero imprescindible de verdad).

La experiencia ha resultado gratificante, me he dado unos paseos por el centro de mi ciudad, cosa que no suelo hacer y he descubierto y re-descubierto unos comercios muy interesantes. Desde tiendas nuevas, encantadoras, con ropa elegida con mimo por unas sonrientes chicas jóvenes; hasta los típicos comercios de toda la vida, que ahí siguen resistiendo los embates de los gigantes, y de los cuales entiendo por qué siguen funcionando. En uno de ellos, tras haber tenido que hacer una moderada cola en caja para pagar, la dependienta me pidió perdón por haber tenido que esperar (cuando no era algo que ellos pudieran controlar), encima de atenderme fuera de horario con la serenidad que da la experiencia profesional (eran ya las 14:00, y la hora de cierre eran las 13:30).

Me encuentro encantada y con la satisfacción del deber cumplido, de haber hecho un consumo algo más responsable y más acorde a lo que siento que debería de ser y lo que creo que tenemos que predicar. He contribuido a las ganancias navideñas de autónomos locales, que parten con claras desventajas frente a las grandes empresas en cuanto a competitividad, y me gusta.

Os animo a todos a hacerlo y a ser conscientes de los productos que adquirís para intentar contribuir a mejorar, aunque sea un poco, esta sociedad de consumo en la que vivimos enmarañados.

Recordad: "La acción más pequeña, es mejor que la intención más grande".

Feliz 2013.