Más relajada, pero despejada por el desagradable sueño, comenzó a pensar como le ocurría muchas veces, en quiénes estarían a su lado si algo así le pasase. La familia y el dormilón de al lado, por supuesto, de eso no cabía duda alguna. Los amigos... Empezó a pasar lista, "estos creo que sí, estos otros probablemente no, los de este otro grupo sí, sí y sí". ¿Qué les diría? ¿Tendría asuntos pendientes? Es decir, ese tipo de cosas que a veces no dices porque realmente no proceden, pero que en momentos así, puede que cobraran otro sentido. Se imaginaba despidiéndose de unos y de otros, intentando disimular su sufrimiento con los que sabía que eran más débiles y aliviándose con los que siempre habían sido sus pilares. Nunca se sabe cómo se reaccionaría si algo así pasase, pero no podía evitar imaginarlo.
Después de un rato enroscada en sus pensamientos, llegó a la conclusión de que realmente la gente que ella querría de verdad que estuviese, lo estaría llegado el momento. Y de repente, la placentera calma feliz del que se siente querido, la invadió. Y con una sonrisa en la boca, el sueño la volvió a conquistar.
Lola Mento, Mayo de 2013
